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Muchas veces me preguntan cómo es que termine en el arte del acabado de sombreros.
Pues bien, creo que a ciencia cierta ¡no lo se!. Hago memoria y veo que este mundo fascinante me ha atrapado por completo y he perdido hasta la noción del tiempo.
Sí puedo recordar todas las batallas que tuve que librar durante estos años para lograr la fabricación de un producto en nuestro país y desde ya que no han sido nada fáciles, pero hoy puedo decir con orgullo que las hemos ganado.
Aquel marzo del 2004 donde por primera vez tuve en mis manos un sombrero de fieltro, ha quedado atrás en el tiempo pero no en mi memoria como tampoco el puesto de la feria de mataderos, la casa de floresta, y los innumerables seguidores, paisanos y amigos que vuelven año tras año con la misma confianza que el primer día. Así como me atraparon a mi yo logre atrapar a otros, y hoy ya somos algunos mas sumados a este extraño universo de vestir cabezas bailarinas, pitucas, arrabaleras, modernas o friolentas. Y con un pie adelante del otro, todos los días vamos conquistando nuevos rincones y corazones a lo largo y ancho de nuestro país y mas allá también.
¿Volverán los tiempos donde la gente chocaba sus sombreros mientras caminaba por la calle en vez de sus paraguas? ¿Ustedes que piensan?...Seguramente lo mismo que yo: ¡ojala! |
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